Manejo de la Cadena de Frío en Biológicos Avícolas: Lo que el productor debe saber

En la avicultura, la prevención de enfermedades mediante la vacunación es el pilar de la bioseguridad y rentabilidad. Sin embargo, hay un factor crítico que determina si el ave desarrollará defensas o si la aplicación será en vano: la cadena de frío.
¿Por qué es tan delicada una vacuna?
Las vacunas biológicas (ya sean de virus vivo o emulsionadas inactivadas) contienen antígenos biológicamente activos. En el caso de las de virus vivo, son microorganismos atenuados que necesitan entrar vivos a la célula del ave para replicarse e inducir inmunidad. Si la temperatura sube de 8°C o baja del punto de congelación (0°C en vacunas emulsionadas u oleosas), el virus muere o la emulsión se rompe, haciendo que el producto pierda eficacia de manera irreversible.
El Protocolo de Oro para el Almacenamiento
- Temperatura constante: El termómetro del refrigerador avícola debe mantenerse estrictamente entre 2°C y 8°C. Un termómetro de máximas y mínimas es indispensable.
- Ubicación del biológico: Nunca almacenes las vacunas en la puerta del refrigerador, ya que es la zona expuesta a mayores fluctuaciones térmicas al abrirse. Colócalas en las charolas centrales.
- Congelación prohibida: Nunca permitas que las vacunas emulsionadas oleosas se congelen, ya que los cristales de hielo rompen la suspensión microscópica de aceite y agua, inutilizando el producto.
Preparación y Transporte a la Caseta
Al retirar el producto del refrigerador para ir a las casetas, transpórtalo en una hielera con geles refrigerantes comerciales (no hielo directo suelto, ya que puede mojar etiquetas o congelar el producto si toca directamente los frascos sin protección). Mantén la hielera cerrada a la sombra en todo momento hasta el instante preciso de la reconstitución y aplicación.
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